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title: "Abejas africanizadas: origen, genética, características y manejo"
description: Qué son las abejas africanizadas, cómo surgieron, qué revela su genética y por qué su defensividad, productividad y resistencia varían entre poblaciones
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[Artículos de Apicultura](https://www.apiculturaespecializada.com/blog)

# [Abejas africanizadas: origen, genética, características y manejo](https://www.apiculturaespecializada.com/blog/qué-son-las-abejas-africanizadas)

 Escrito por [Umberto Moreno](https://www.apiculturaespecializada.com/blog/author/umberto-moreno) | Oct 26, 2024, 2:34:58 PM

Las abejas africanizadas forman parte de la apicultura en gran parte de América desde hace décadas. Sin embargo, todavía es frecuente describirlas como un tipo de abeja uniforme, fácilmente reconocible y necesariamente muy defensiva.

La realidad es bastante más compleja. Las poblaciones africanizadas surgieron a partir del cruce entre abejas de ascendencia africana y poblaciones de abejas de origen europeo previamente introducidas en América. Desde entonces han seguido reproduciéndose, recombinándose, desplazándose y adaptándose a ambientes muy diversos.

Por eso, **“abeja africanizada” no describe una composición genética fija ni permite predecir el comportamiento de una colonia**. Dos poblaciones africanizadas pueden diferir en su proporción de ancestralidad africana y europea, así como en características como la defensividad, la enjambrazón, la adaptación al ambiente o la respuesta a parásitos.

En este artículo veremos qué significa realmente la africanización, cómo comenzó este proceso en Brasil y por qué comprender su genética ayuda a interpretar mejor lo que observamos en el colmenar.

## ¿Qué son realmente las abejas africanizadas?

Las abejas africanizadas son poblaciones de *Apis mellifera* que surgieron a partir del cruce entre abejas descendientes principalmente de *Apis mellifera scutellata*, introducidas desde África, y poblaciones de abejas de origen europeo previamente introducidas en América.

Por eso, no estamos hablando de una nueva especie ni de una única “raza africanizada”. Estamos hablando de **poblaciones con proporciones distintas de ancestralidad africana y europea**. Cuando hablamos de ancestralidad, nos referimos, de forma sencilla, a qué poblaciones del pasado proceden distintas partes del genoma de una abeja.

Esa mezcla genética tampoco ocurrió una sola vez. Durante décadas, las poblaciones se han cruzado entre sí, los cromosomas se han recombinado y determinadas combinaciones genéticas han aumentado o disminuido según el ambiente, la selección natural y, en las colonias manejadas, la selección ejercida por los apicultores.

Por eso, una abeja africanizada actual no debe imaginarse simplemente como “mitad africana y mitad europea”. Su genoma es un **mosaico formado por segmentos de diferentes orígenes**, y la proporción de estos segmentos puede variar entre individuos, colonias y regiones.

Un ejemplo ayuda a entenderlo. En un estudio de genoma completo realizado con 32 abejas africanizadas procedentes de distintas localidades de Brasil, se estimó, en promedio, alrededor del **84 % de ancestralidad africana y del 16 % de ancestralidad europea occidental**. Sin embargo, esas proporciones no estaban distribuidas uniformemente a lo largo de todo el genoma: algunas regiones conservaban mucha más ancestralidad europea que otras.

Otros estudios muestran que tampoco existe un único porcentaje válido para toda América. En poblaciones de Centroamérica y México se han encontrado proporciones de ancestralidad africana nuclear cercanas al **76–89 %**, mientras que hacia los límites más templados de su distribución se observan poblaciones con proporciones intermedias o incluso muy bajas.

**En conjunto, estos resultados muestran que no existe un porcentaje único de ancestralidad que defina a todas las abejas africanizadas.** La composición genética varía entre poblaciones y regiones, así como entre distintas partes del genoma.

Por eso, hablar de africanización significa hablar de **una historia de mezcla, recombinación y cambio poblacional que continúa generación tras generación**, no de una combinación genética fija. Para entender cómo comenzó ese proceso, hay que volver a Brasil, a mediados del siglo XX.

## Cómo comenzó la africanización en Brasil

Las abejas melíferas (*Apis mellifera*) no son nativas de América. Antes de que comenzara la africanización, durante el siglo XIX ya se habían introducido en Brasil abejas procedentes de distintas poblaciones europeas. Entre ellas había abejas relacionadas con los linajes europeos occidental y oriental, que posteriormente formarían parte de la población con la que se cruzaron las abejas de origen africano.

El problema era que buena parte de ese material europeo había evolucionado en ambientes templados y que su desempeño en muchas regiones tropicales de Brasil era limitado. En 1956, el genetista brasileño **Warwick Estevam Kerr** y otros investigadores iniciaron un programa para obtener abejas mejor adaptadas a las condiciones tropicales. Para ello introdujeron reinas de *Apis mellifera scutellata* procedentes del sur de África y comenzaron a realizar cruces experimentales con las abejas de origen europeo disponibles en Brasil.

Parte de ese material se mantuvo en un apiario experimental cercano a Río Claro, en el estado de São Paulo. En 1957, algunas colonias con reinas africanas enjambraron y abandonaron el apiario experimental. A partir de entonces, sus descendientes comenzaron a aparearse con las poblaciones de abejas ya existentes en Brasil.

Ese fue el comienzo de un proceso que se extendió mucho más allá de un único cruce. Las nuevas poblaciones se reprodujeron, se dispersaron y continuaron intercambiando genes con otras poblaciones a medida que avanzaban por el continente. Con cada generación se producían nuevas combinaciones genéticas y la selección favorecía aquellas que funcionaban mejor en las condiciones locales.

Por eso hablamos de la **africanización** como un proceso poblacional que se extendió durante décadas, y no simplemente como el resultado de un cruce realizado una sola vez en Brasil.

Las poblaciones descendientes se expandieron rápidamente por buena parte de Sudamérica, llegaron a Centroamérica a comienzos de la década de 1980 y, posteriormente, continuaron hacia México y el sur de Estados Unidos. Durante esa expansión siguieron incorporando, perdiendo y reorganizando segmentos genéticos procedentes de distintas poblaciones.

La expansión puede visualizarse como un avance progresivo desde Brasil hacia otras regiones del continente, aunque las poblaciones resultantes no quedaron separadas por fronteras genéticas definidas.

Figura 1. Origen y expansión de las abejas africanizadas en América a partir de Brasil. La expansión fue gradual y estuvo acompañada de cruces continuos con otras poblaciones de abejas, por lo que no constituye una frontera genética exacta. Elaboración propia.

 

> **¿Fueron exactamente 26 colonias?**
> 
> La cifra de **26** aparece repetidamente en la literatura y suele utilizarse para describir las colonias que escaparon o enjambraron desde el apiario experimental en 1957. Sin embargo, las reconstrucciones históricas no coinciden completamente sobre el número de reinas originalmente importadas, cuántas sobrevivieron ni si toda la expansión posterior puede atribuirse exclusivamente a esas 26 colonias.
> 
> Sabemos además que parte del material africano continuó utilizándose posteriormente en trabajos de reproducción. Por eso, es más preciso decir que **la africanización comenzó a partir del material de *A. m. scutellata* introducido en Brasil en 1956 y de su posterior reproducción y cruzamiento con poblaciones europeas**, en lugar de atribuir todo el proceso a exactamente 26 colonias.

 

<https://www.researchgate.net/publication/335666570_Bee_Updated_Current_Knowledge_on_Bee_Venom_and_Bee_Envenoming_Therapy>

 

## Africanización: una mezcla genética que cambia con cada generación

La africanización no terminó cuando las primeras abejas de origen africano se cruzaron con las poblaciones europeas existentes en Brasil. **Cada nueva generación continuó modificando esa mezcla genética. **

Cuando una reina produce sus óvulos, los cromosomas que heredó de sus padres no pasan intactos a la siguiente generación. Durante la formación de los óvulos se intercambian fragmentos entre los cromosomas, un proceso denominado **recombinación**. En la abeja melífera, este intercambio ocurre con una frecuencia particularmente alta.

Como resultado, una descendiente puede recibir segmentos de origen africano y europeo combinados de manera distinta a la de su madre. Cuando esa reina se aparea con zánganos procedentes de otras colonias, se incorporan nuevas combinaciones genéticas a la población.

Después de muchas generaciones, el resultado no es una sucesión de abejas con la misma proporción genética, sino un **mosaico que se reorganiza continuamente**.

### El intercambio genético continúa entre poblaciones

Las poblaciones tampoco permanecen aisladas. Las reinas se aparean con zánganos procedentes de diferentes colonias y los enjambres pueden desplazarse y establecerse en nuevas zonas. Además, los apicultores trasladan colonias, introducen reinas y utilizan material reproductivo procedente de otros lugares.

Todo ello permite que genes procedentes de una población entren progresivamente en otra. A este proceso se le denomina **introgresión**.

Por eso, la ancestralidad africana y europea puede seguir cambiando incluso mucho tiempo después de que la africanización haya llegado a una región.

Un estudio reciente realizado en México lo muestra claramente: las colonias ferales presentaban, en promedio, una mayor ancestralidad africana que las colonias manejadas, mientras que en estas últimas la contribución europea era mayor en varias regiones. Los autores relacionan parte de esta diferencia con la introducción recurrente de reinas de origen europeo por parte de los apicultores.

### ¿Qué componente genético europeo persiste en las poblaciones africanizadas?

Cuando hablamos de ancestralidad europea en las poblaciones africanizadas, no nos referimos a una única subespecie. Antes de la africanización, ya se habían introducido en América abejas procedentes de distintos linajes europeos, y parte de esa diversidad genética continúa presente en las poblaciones americanas.<https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5100683/?utm_source=chatgpt.com>

En términos de ADN nuclear, una parte importante de esa contribución proviene del **linaje M**, asociado principalmente a poblaciones como *Apis mellifera mellifera* y *A. m. iberiensis*. En el estudio de Nelson, Simões y colaboradores realizado con abejas africanizadas de Brasil, la contribución europea detectada correspondía esencialmente a este linaje occidental.

También persiste la ancestralidad del **linaje C**, relacionado principalmente con *A. m. ligustica* y *A. m. carnica*. Su presencia puede variar mucho según la región y el manejo. En México, por ejemplo, un estudio reciente encontró, en promedio, un 59 % de ancestralidad africana, un 24 % del linaje C y un 17 % del linaje M, con una mayor contribución del linaje C en colonias gestionadas que en colonias ferales.

Esto indica que la composición europea actual no depende únicamente de las poblaciones presentes al inicio de la africanización. La introducción posterior de reinas comerciales, especialmente de origen italiano y carniola, ha seguido aportando genética europea en algunas regiones. Por eso, **la mezcla que vemos hoy refleja tanto la historia inicial de la africanización como décadas posteriores de movimiento de reinas, apareamientos y manejo apícola**.

En algunas poblaciones también se ha detectado una contribución menor de otros linajes europeos o del Próximo Oriente, aunque su frecuencia suele ser mucho más baja.

Por eso, “componente europeo” no se refiere a una sola raza: puede incluir distintas contribuciones de los linajes M y C, y su proporción varía entre regiones y poblaciones.

### No todos los segmentos genéticos siguen el mismo camino

La recombinación mezcla el genoma, pero **la selección determina qué combinaciones aumentan o disminuyen con el tiempo**.

Si un segmento genético proporciona una ventaja bajo determinadas condiciones ambientales, reproductivas o de manejo, las abejas que lo poseen pueden dejar más descendencia y ese segmento aumenta su frecuencia en la población.

Esto explica un resultado especialmente interesante del estudio realizado en Brasil por Nelson, Simões y colaboradores. Aunque las abejas analizadas tenían en promedio alrededor del 84 % de ancestralidad africana, los investigadores identificaron una región de aproximadamente 1,4 millones de pares de bases en el cromosoma 11 en la que la ancestralidad europea era mucho mayor de lo esperado. Los autores interpretaron este patrón como evidencia de que determinados haplotipos europeos habían sido favorecidos durante la adaptación de la población africanizada.

Es decir, **la africanización no consistió simplemente en que la genética africana sustituyera progresivamente a la europea**. En distintas partes del genoma pudieron mantenerse o aumentar segmentos de ambos orígenes cuando resultaban favorables.

### Tampoco existe una frontera genética exacta

Este carácter dinámico también se observa en el ámbito geográfico.

En Argentina, por ejemplo, Calfee y colaboradores encontraron un gradiente de ancestralidad africana de casi **900 km**: desde aproximadamente el 77 % en el norte de la zona estudiada hasta menos del 5 % hacia el sur. En California encontraron otro gradiente similar, aunque con proporciones distintas.

Esto significa que entre una población claramente dominada por la ancestralidad africana y otra predominantemente europea pueden existir muchas poblaciones intermedias.

Por eso, dividir todas las colonias en dos categorías rígidas —“africanizadas” o “europeas”— simplifica una realidad genética que en muchas regiones es continua.

**La africanización es, por tanto, un proceso poblacional dinámico.** La mezcla inicial entre poblaciones africanas y europeas fue solo el comienzo; la recombinación, el flujo de genes, el ambiente y la selección han seguido modificando esa composición durante generaciones.

> **Esa diversidad genética no implica que todos los rasgos cambien de la misma manera.** Uno de los ejemplos más claros es la defensividad.

La siguiente figura ayuda a visualizar esta idea: la ancestralidad aporta contexto sobre el origen genético de una población, pero no permite ordenar las colonias en una escala simple de defensividad.

Figura 2. La ancestralidad africana y la defensividad no guardan una relación simple ni lineal. Colonias con proporciones de ancestralidad similares pueden presentar respuestas defensivas distintas. Elaboración propia.

**La composición genética de una población africanizada no se establece en el momento del cruce.** Generación tras generación, la recombinación reorganiza los segmentos heredados, el flujo génico incorpora nuevas variantes y la selección modifica su frecuencia. Por eso, la africanización continúa cambiando a medida que las poblaciones se reproducen e intercambian genes.

**Esa historia genética tampoco permite asumir que todas las colonias africanizadas expresarán los mismos rasgos con la misma intensidad.** La defensividad es uno de los mejores ejemplos para entender esta diferencia.

## ¿Todas las abejas africanizadas son muy defensivas?

Las poblaciones africanizadas se hicieron conocidas, entre otras razones, por una respuesta defensiva mucho más intensa que la observada habitualmente en muchas poblaciones europeas empleadas en la apicultura. Esa diferencia existe y ha sido demostrada experimentalmente: ante una perturbación de la colonia, muchas poblaciones africanizadas reaccionan antes, movilizan más obreras y pueden mantener la persecución a mayor distancia.

Sin embargo, **esa tendencia poblacional no implica que todas las colonias africanizadas tengan el mismo nivel de defensividad**. Dentro de una misma población pueden encontrarse colonias relativamente manejables junto a otras que responden de forma mucho más intensa.

### La defensividad varía entre colonias

Un estudio realizado en Brasil evaluó 116 colonias africanizadas mediante pruebas estandarizadas de defensa. La variación encontrada permitió comparar colonias con respuestas claramente distintas y determinar qué regiones del genoma estaban asociadas a dichas diferencias.

Los investigadores identificaron 65 regiones genómicas, que incluían 322 genes, asociadas con la respuesta defensiva. Sin embargo, las colonias más defensivas no se diferenciaban únicamente por tener, en general, una mayor proporción de ancestralidad africana. En las regiones relacionadas con la defensa, se observaban combinaciones de alelos de origen africano y europeo.

Este resultado ayuda a interpretar la figura anterior: **dos colonias con proporciones de ancestralidad similares pueden responder de manera diferente ante una amenaza**. La proporción global de ancestralidad describe una parte de su historia genética, mientras que la defensividad depende de qué variantes están presentes y de cómo se combinan en numerosos genes.

### La colonia responde como un conjunto

La defensividad tampoco puede reducirse a que una obrera sea simplemente “agresiva” o “mansa”. Lo que observamos frente a una colmena es una **respuesta colectiva**.

Ante una perturbación, algunas obreras detectan el estímulo; otras actúan como guardias; se liberan señales de alarma y pueden incorporarse progresivamente más defensoras. Por eso, entre colonias pueden variar aspectos como la rapidez con la que comienza la respuesta, cuántas obreras participan, cuántas intentan picar y cuánto tiempo o distancia mantienen la persecución.

La genética influye en varios de esos componentes, pero la respuesta que finalmente observamos surge de la interacción entre las obreras que forman la colonia y las condiciones en las que se encuentra.

### La defensividad puede cambiar con las condiciones

Una misma colonia tampoco tiene que responder con la misma intensidad durante toda la temporada.

En un estudio realizado en el sur de California, la defensividad de las colonias con ancestralidad de *A. m. scutellata* fue baja al comienzo del periodo de observación y aumentó en los meses posteriores. En esas colonias, la cantidad de ancestralidad africana no explicó de manera significativa las diferencias observadas en la defensividad, mientras que el momento del año sí estuvo relacionado con varios de los cambios registrados.

Esto significa que **una observación aislada puede ofrecer una imagen incompleta de la colonia**. La disponibilidad de recursos, las condiciones ambientales, el estado de la colonia y el contexto de la revisión pueden modificar la intensidad de la respuesta defensiva.

### Puerto Rico: una población africanizada que se volvió mucho menos defensiva

Puerto Rico ofrece uno de los ejemplos más interesantes de esta variación.

Las abejas africanizadas llegaron a la isla en la década de 1990 y, inicialmente, presentaban la elevada defensividad propia de muchas poblaciones continentales. Sin embargo, en pocas generaciones apareció una población africanizada con una respuesta defensiva mucho más baja. Cuando posteriormente se compararon estas abejas con poblaciones europeas y africanizadas continentales, su defensividad resultó semejante a la de las abejas europeas.

Lo especialmente interesante es que **no dejaron de ser una población africanizada**. Mantuvieron otras características asociadas a esas poblaciones, mientras que la defensividad cambió notablemente. Los estudios genómicos posteriores detectaron señales de selección en varias regiones asociadas con la evolución de ese comportamiento más manso.

Este caso demuestra que los rasgos no tienen que cambiar todos a la vez. Una población puede conservar gran parte de su historia genética africanizada y, al mismo tiempo, experimentar una modificación importante en un rasgo concreto.

### ¿Qué significa esto al observar una colonia?

Para el apicultor, la consecuencia es práctica: **la etiqueta “africanizada” describe una población, pero no sustituye la observación de la colonia que tenemos delante**.

Si queremos conocer su defensividad, debemos evaluar precisamente ese rasgo y hacerlo en más de una ocasión cuando sea posible. La ancestralidad, el origen de la reina o el aspecto de las abejas no reemplazan esa observación.

Esto cobra aún más importancia porque existe una variación heredable en la defensividad. Esa variación permite que las poblaciones cambien mediante la selección, un tema que retomaremos más adelante cuando veamos si es posible trabajar con **abejas africanizadas mansas**.

## Reproducción, dispersión y expansión: por qué avanzaron tan rápido

La expansión de las abejas africanizadas en América fue extraordinariamente rápida. En menos de medio siglo, las poblaciones descendientes del material introducido en Brasil llegaron al sur de Estados Unidos. Pero ese avance no dependió de un único mecanismo: intervino la dispersión mediante enjambres, el movimiento de colonias completas y el apareamiento continuo con las poblaciones que se encontraban a medida que se ocupaban nuevas regiones.

### Los enjambres llevaron la población hacia nuevos territorios

Cuando una colonia se reproduce mediante enjambrazón, la reina abandona el nido acompañada de miles de obreras, y el enjambre busca un nuevo lugar donde establecerse. De esta forma no se desplazan únicamente algunos genes mediante el apareamiento: **se traslada una parte completa de la colonia, incluida su línea materna**.

Los estudios sobre enjambres africanizados muestran que estos desplazamientos pueden ser considerables. En Costa Rica, el análisis de las danzas mediante las cuales las exploradoras señalaban posibles lugares de nidificación indicó una distancia media de **4,7 km** hasta el nuevo sitio elegido.

Esa distancia no debe confundirse con la velocidad de expansión de la población a escala continental. Cada nuevo asentamiento podía producir posteriormente otros enjambres que volvían a desplazarse, de modo que el avance acumulado a lo largo de sucesivas generaciones podía alcanzar cientos de kilómetros.

### Enjambrazón y abandono del nido son fenómenos diferentes

Las poblaciones africanizadas suelen describirse simplemente como abejas que “enjambran mucho”, pero conviene distinguir dos comportamientos.

La **enjambrazón reproductiva** produce una nueva colonia, mientras que otra permanece en el nido original. En cambio, en el **abandono del nido,** la colonia entera abandona la cavidad y busca otro lugar, generalmente cuando las condiciones se vuelven desfavorables.

Esta segunda estrategia es especialmente relevante en ambientes tropicales, donde la disponibilidad de alimento puede variar notablemente entre lugares y épocas del año. La capacidad de abandonar una cavidad y establecerse en otro lugar aumenta la movilidad de la población.

Eso no significa que todas las poblaciones africanizadas presenten siempre una frecuencia de enjambrazón superior a la de cualquier población europea. Los estudios comparativos muestran que la frecuencia y el momento de la enjambrazón varían según el ambiente, la estación y las condiciones de la colonia. Por eso, es más preciso hablar de **una elevada capacidad de dispersión y de una estrategia reproductiva flexible** que de convertir la enjambrazón frecuente en una característica universal.

### La africanización continuaba después de llegar a una región

El avance tampoco consistió únicamente en que los enjambres ocuparan territorios donde antes había colonias europeas. Una vez que ambas poblaciones coincidían, comenzaba un nuevo periodo de apareamientos e intercambio genético.

El seguimiento durante once años de una población feral en el sur de Texas mostró precisamente este proceso. Tras la llegada de las abejas africanizadas, el resultado no fue la sustitución por abejas genéticamente africanas, sino una población formada por numerosas combinaciones recombinantes. A finales del periodo estudiado, se estimaba aún una contribución genética europea del **25 al 37 %**.

Más de dos décadas después del inicio de ese proceso, la misma población seguía mostrando una mezcla de genes derivados de *A. m. scutellata* y de poblaciones europeas.

Esto vuelve a mostrar que **la expansión y la africanización no se reducen a reemplazar a una población europea por otra africana**. El desplazamiento de enjambres llevaba nuevas líneas genéticas a una región y, después, los apareamientos continuaban reorganizando esa mezcla.

### Algunas diferencias reproductivas pudieron favorecer el proceso

La literatura ha identificado, además, mecanismos que pudieron contribuir a que determinados genes de origen africano aumentaran rápidamente su frecuencia en la población.

En un experimento con reinas de diferente paternidad, las hijas de reinas fecundadas por zánganos de origen africano completaron su desarrollo aproximadamente **entre 8 y 12 horas antes** que las de paternidad europea. Como la primera reina que nace suele tener una ventaja para convertirse en la nueva reina de la colonia, los autores calcularon que esa diferencia podía aumentar entre dos y tres veces la probabilidad de éxito de una reina con paternidad africana respecto a la proporción inicial de esas patrilíneas.

No hace falta interpretar este mecanismo como la única explicación de la africanización. La expansión fue el resultado de varios procesos que actuaron simultáneamente: **dispersión, reproducción, apareamiento, recombinación y selección**.

**La rápida expansión de las abejas africanizadas fue, por tanto, algo más que un desplazamiento geográfico.** A medida que los enjambres ocupaban nuevas regiones, las poblaciones seguían cruzándose y evolucionando genéticamente. Esa capacidad de expansión permitió extender la africanización por gran parte del continente, pero no dio lugar a una población uniforme.

## Productividad y adaptación: una ventaja depende del ambiente

El éxito con el que las abejas africanizadas se establecieron en buena parte de América tropical demuestra una elevada capacidad de adaptación a esos ambientes. **Sin embargo, adaptarse bien a un lugar no implica necesariamente producir más miel por cosecha.** La supervivencia, la reproducción y la acumulación de excedentes son resultados distintos.

### Adaptarse no es lo mismo que almacenar más miel

Las poblaciones africanizadas y las europeas han evolucionado bajo presiones ambientales distintas. En términos generales, muchas poblaciones africanizadas destinan una proporción mayor de su actividad a la recolección de polen, al mantenimiento de la cría y a la reproducción, mientras que las poblaciones europeas de clima templado tienden a invertir relativamente más en la recolección de néctar y en la acumulación de reservas.

Esta diferencia tiene sentido en el ambiente en el que evolucionaron. En regiones con inviernos prolongados, almacenar grandes reservas permite sobrevivir durante meses con poca disponibilidad de alimento. En muchos ambientes tropicales, en cambio, la colonia puede aprovechar periodos sucesivos de floración, mantener cría durante gran parte del año y responder con mayor rapidez a cambios en la disponibilidad de recursos.

La consecuencia es importante para el apicultor: **una colonia puede utilizar los recursos de forma muy eficiente para crecer, reproducirse y persistir en un ambiente sin que ello se traduzca en un mayor excedente de miel disponible por cosecha**.

### La producción de miel cambia según el ambiente y la población

Los estudios realizados en el altiplano mexicano evidencian claramente esta diferencia. En una comparación de **416 colonias comerciales**, las colonias con mitotipo africano produjeron en promedio 23,5 kg de miel, frente a 31,5 y 31,8 kg en los dos grupos con mitotipos europeos.

Ese resultado debe interpretarse con cuidado. El estudio se realizó en un **ambiente templado** y utilizó ADN mitocondrial para clasificar las colonias; por tanto, el mitotipo informa sobre la línea materna y no describe la composición genética nuclear completa de cada colonia.

Además, los resultados obtenidos en ambientes tropicales han sido mucho menos uniformes. Una revisión sobre la africanización en México señala que algunos estudios encontraron mayor producción en poblaciones africanizadas, otros favorecieron a las europeas y otros no detectaron diferencias significativas. Muchos de esos trabajos utilizaron, además, pocas colonias, lo que dificulta obtener conclusiones generales sobre un rasgo tan variable como la producción de miel.

Por tanto, **no existe una regla que permita afirmar que una abeja africanizada producirá más o menos miel únicamente por pertenecer a esa población**.

### El ambiente puede cambiar qué características resultan ventajosas

Las diferencias de adaptación también se observan en condiciones climáticas extremas. Un estudio publicado en 2026 comparó colonias africanizadas y Buckfast durante siete meses en un ambiente tropical seco de Brasil. Las africanizadas mantuvieron una mayor estabilidad de la temperatura y la humedad dentro de la colmena, mientras que las Buckfast dependieron más del enfriamiento evaporativo.

Ese experimento no demuestra que las africanizadas sean superiores en cualquier ambiente. De hecho, su valor radica precisamente en mostrar lo contrario: **dos poblaciones pueden resolver de manera diferente el mismo desafío ambiental**, y una estrategia favorable bajo calor continuo puede no serlo en otras condiciones.

Esto ayuda a entender por qué la ancestralidad africana suele disminuir hacia regiones más templadas y por qué poblaciones con diferentes historias genéticas pueden mantenerse en distintas zonas de un mismo país.

### La selección puede modificar la productividad dentro de una población

Tampoco debemos interpretar las diferencias poblacionales como límites fijos.

En un programa de mejoramiento realizado durante cinco años con más de **3.000 colonias en una región africanizada de México**, la selección aumentó la producción de miel por colonia en un 15,9 %, mientras que la productividad de las poblaciones no seleccionadas disminuyó durante el mismo periodo.

Esto muestra que existe variación aprovechable dentro de las propias poblaciones africanizadas. El resultado productivo depende de **qué colonias se reproducen, en qué ambiente se mantienen y qué características se favorecen generación tras generación**.

| Característica | Tendencia frecuente en poblaciones africanizadas | Tendencia frecuente en poblaciones europeas templadas |
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| Ambiente de adaptación | Tropical y subtropical | Templado y frío |
| Uso relativo de recursos | Mayor inversión en cría, polen y reproducción | Mayor inversión en néctar y reservas |
| Estrategia ante escasez | Mayor flexibilidad reproductiva y de desplazamiento | Mayor dependencia de reservas almacenadas |
| Producción de miel | Variable según ambiente, manejo y selección | Variable según ambiente, manejo y selección |

**Estas son tendencias poblacionales, no reglas aplicables a cada colonia.** La productividad final depende de la interacción entre la genética, el ambiente, la disponibilidad de recursos, el manejo y la selección.

**Por eso, preguntar si las abejas africanizadas son “mejores” que las europeas tiene poco sentido sin especificar el ambiente y el objetivo productivo.** Una población puede estar muy bien adaptada a determinadas condiciones y, al mismo tiempo, no ser la que más miel almacena bajo otro sistema de producción.

Esa misma necesidad de separar la adaptación de los resultados concretos también se observa en otro rasgo frecuentemente atribuido a las abejas africanizadas: **su relación con **[***Varroa destructor***](https://www.apiculturaespecializada.com/blog/que-es-varroa-destructor-y-como-afecta-la-apicultura)**.**

## Abejas africanizadas y Varroa: resistencia no significa inmunidad

Varias poblaciones africanizadas de América Latina han convivido durante décadas con *Varroa** destructor* sin depender del mismo nivel de tratamientos acaricidas que se utiliza habitualmente en muchas poblaciones europeas. Esa supervivencia no significa que el ácaro esté ausente, sino que **su población puede mantenerse a niveles relativamente bajos durante largos periodos**.

La diferencia es importante. Una colonia resistente limita el crecimiento de* Varroa*; una colonia tolerante puede soportar una infestación relativamente alta sin sufrir un daño significativo. En muchas poblaciones latinoamericanas africanizadas, la evidencia encaja mejor con la** resistencia**, ya que las cargas del ácaro permanecen bajas a pesar de que *Varroa* esté ampliamente distribuida.

### El ácaro puede estar presente sin alcanzar infestaciones elevadas

Colombia ofrece un ejemplo especialmente claro. En un estudio con **483 colonias africanizadas** de Boyacá, Magdalena y Sucre, *Varroa* estaba presente en el 92 % de las colonias, pero la infestación media fue de apenas **4,5 %**, y esas poblaciones no recibían tratamientos acaricidas rutinarios. Además, el 68 % de las colonias presentaba menos del 5 % de infestación.

Este resultado muestra que **la prevalencia y la intensidad de la infestación no significan lo mismo**. El ácaro puede encontrarse en casi todas las colonias de una población y, aun así, mantenerse a niveles relativamente bajos en cada una.

> **Colombia:** *Varroa destructor* estaba presente en el 92 % de las 483 colonias estudiadas, pero la infestación media fue de solo 4,5 %, sin tratamientos acaricidas rutinarios.

### No existe un único mecanismo de resistencia

La resistencia observada en poblaciones africanizadas no parece depender de una sola característica. La revisión más reciente sobre las poblaciones latinoamericanas identifica varios mecanismos que pueden actuar simultáneamente y cuya importancia varía entre sí.

Entre los mecanismos con mayor respaldo se encuentran:

- **grooming o acicalamiento**, mediante el cual las obreras pueden desprender o dañar ácaros;
- **remoción de la cría infestada**, que interrumpe parte del ciclo reproductivo del parásito;
- **menor éxito reproductivo de *Varroa*** dentro de algunas poblaciones;
- y otros comportamientos, como VSH o la reapertura de celdas, cuya contribución aún requiere más estudio en muchas poblaciones latinoamericanas.

Esto explica por qué resulta arriesgado atribuir la resistencia exclusivamente a un rasgo. Una colonia puede limitar el crecimiento de *Varroa* mediante una combinación distinta de mecanismos que la de otra población situada en otra región.

### Menor reproducción del ácaro no significa que deje de reproducirse

Los primeros estudios brasileños detectaron una proporción relativamente alta de hembras de *Varroa* que no lograban reproducirse en las celdas. Sin embargo, estudios posteriores en México y otras regiones registraron fertilidades más altas del ácaro y, aun así, niveles de infestación relativamente bajos.

Por eso, la fertilidad de la hembra fundadora no cuenta toda la historia. También importa **cuántas hijas viables y fecundadas consiguen salir de cada celda**. Después de que la abeja nace, la madre y sus hijas adultas pasan un tiempo sobre las abejas, donde se alimentan y se dispersan antes de entrar en nuevas celdas de cría para iniciar otro ciclo reproductivo. **La supervivencia de los ácaros durante esa fase y la probabilidad de que vuelvan a reproducirse también influyen en la velocidad a la que aumenta la población de Varroa.**

### La resistencia cambia entre poblaciones

Tampoco debemos interpretar “africanizada” como sinónimo de “resistente a Varroa”.

La revisión latinoamericana muestra numerosos ejemplos de poblaciones africanizadas capaces de mantener infestaciones bajas, pero también documenta diferencias entre regiones y la existencia de poblaciones europeas que sobreviven sin tratamiento. La resistencia depende de la genética local, del ambiente, de la dinámica de cría, del manejo y de la historia de selección de cada población.

Esto es coherente con lo que hemos visto a lo largo del artículo: una etiqueta poblacional describe una historia genética general, pero **no determina automáticamente el valor de un rasgo concreto en cada colonia**.

### Resistencia no significa que podamos dejar de medir Varroa

Que algunas poblaciones africanizadas sobrevivan durante años sin tratamientos no implica que cualquier apiario con abejas africanizadas pueda dejar de controlar el ácaro.

En una explotación productiva, el objetivo no es únicamente que la colonia permanezca viva. También importan su desarrollo, producción, carga viral y capacidad para llegar en buenas condiciones a los periodos críticos.

Por eso, la decisión de tratar o no tratar debe basarse en **mediciones reales de infestación y en el comportamiento de la población local**, no en asumir que las colonias son resistentes solo porque pertenecen a una población africanizada.

**La relación entre las abejas africanizadas y *Varroa destructor* es, por tanto, un buen ejemplo de una resistencia poblacional compleja.** En varias regiones de América Latina existen poblaciones capaces de limitar el crecimiento del ácaro mediante distintas combinaciones de mecanismos, pero dicha capacidad varía entre regiones y colonias.

Esa variación entre colonias plantea una pregunta especialmente importante para el manejo: **¿podemos seleccionar, dentro de poblaciones africanizadas, aquellas que sean más dóciles sin perder otras características valiosas?**

## ¿Se pueden seleccionar abejas africanizadas mansas?

Sí. Que una población sea africanizada no implica que todas sus colonias tengan el mismo nivel de defensividad. Dentro de estas poblaciones existe variación: algunas colonias reaccionan con mucha intensidad ante una perturbación, mientras que otras son considerablemente más manejables. Parte de esas diferencias tiene origen genético, por lo que puede responder a la selección.

Uno de los ejemplos más importantes se desarrolló en México. Durante cinco años se trabajó con una población de más de 3.000 colonias ubicada en una zona africanizada. Al final del programa, la respuesta a la picadura se había reducido en más de un 54 % y, al mismo tiempo, la producción de miel había aumentado un 15,9 % por colonia. El resultado muestra que reducir la defensividad no implica necesariamente perder productividad.

Sin embargo, este experimento presenta un detalle importante. Durante el proceso, la población seleccionada también presentó una mayor proporción de características asociadas a las abejas europeas. Por tanto, el resultado no puede interpretarse simplemente como cinco años de selección manteniendo sin cambios la composición genética inicial. Aun así, demuestra que la defensividad puede modificarse de manera importante mediante la selección dentro de una población que se reproduce en una zona africanizada.

Otros trabajos muestran que tampoco todas las colonias africanizadas ofrecen el mismo punto de partida. En el norte de Argentina se han identificado poblaciones africanizadas que combinan baja defensividad con buena fortaleza de colonia y con características favorables frente a *Varroa destructor*. Incluso entre colonias descendientes de una misma reina se observaron diferencias suficientemente grandes en la defensividad como para identificar las más manejables.

Esto contradice una idea bastante extendida: **seleccionar abejas africanizadas mansas no implica necesariamente convertirlas en abejas europeas**. Es posible trabajar con la variación ya presente en una población adaptada y reducir progresivamente la defensividad, mientras se conservan otras características de interés.

**Figura 3.** La selección puede reducir progresivamente la defensividad dentro de una población africanizada. El resultado depende tanto de las colonias elegidas para la reproducción como de los zánganos con los que se aparean las reinas, y debe conservar otros rasgos de interés.

### La reina que escogemos es solo una parte del proceso

Aquí aparece una dificultad particular de las abejas. Podemos elegir una colonia poco defensiva y criar reinas a partir de ella, pero las hijas de esas reinas tendrán que aparearse posteriormente con zánganos.

Y esos zánganos importan.

Los cruces experimentales entre abejas africanizadas y europeas han mostrado que el origen paterno puede influir considerablemente en la defensividad de las obreras. Esto significa que reproducir una reina procedente de una colonia mansa no garantiza que todas sus hijas produzcan colonias igualmente mansas si se aparean libremente con zánganos procedentes de colonias mucho más defensivas.

Este efecto cobra especial importancia en regiones donde las poblaciones africanizadas están ampliamente establecidas. Aunque se introduzcan reinas de origen europeo, sus descendientes se aparearán con la población de zánganos disponible en la zona. Con las generaciones, esa descendencia vuelve a integrarse en la población reproductiva local.

Por esta razón, [introducir continuamente reinas](https://www.apiculturaespecializada.com/blog/cómo-introducir-reinas) europeas y seleccionar dentro de una población africanizada son dos estrategias genéticamente diferentes.

En algunas zonas de transición, donde poblaciones europeas y africanizadas coinciden y ambas pueden persistir, la incorporación de genética europea puede formar parte de la dinámica poblacional. En cambio, en regiones tropicales donde las africanizadas llevan muchas generaciones establecidas, el ambiente y la población reproductiva local favorecen la permanencia de gran parte de esa composición genética.

Además, trasladar reinas, núcleos o colonias desde otras regiones conlleva consideraciones sanitarias. El riesgo no proviene de que las abejas sean europeas, sino del movimiento de material biológico entre poblaciones, que puede facilitar la dispersión de parásitos y patógenos.

Por eso, en estos ambientes cobra especial interés otra posibilidad: **buscar, dentro de la población local, las colonias que ya combinan baja defensividad con las demás características que el apicultor necesita y reproducirlas de manera consistente**.

### No basta con escoger la colonia que hoy parece más mansa

La defensividad tampoco depende exclusivamente de la genética. Puede variar según las condiciones ambientales, la disponibilidad de alimento, la época del año y el estado de la colonia.

Por esa razón, una observación aislada puede engañarnos.

Los trabajos de selección utilizan evaluaciones repetidas y criterios relativamente estandarizados, como el tiempo hasta la primera picadura, el número de aguijones depositados sobre un blanco, así como la intensidad y la duración de la respuesta defensiva. El objetivo no es que todo apicultor tenga que realizar un protocolo experimental, sino comprender que **una colonia debe mostrar un comportamiento consistentemente manejable antes de considerarla interesante para la reproducción**.

Además, la mansedumbre no debería evaluarse por separado de todo lo demás.

Una colonia puede ser extraordinariamente mansa y, al mismo tiempo, producir poco, enjambrar con facilidad, presentar problemas sanitarios o tener otras características que el apicultor no desea ver multiplicadas. Por el contrario, algunas poblaciones africanizadas pueden presentar una buena adaptación al ambiente, fortaleza de la colonia, productividad o características sanitarias valiosas que conviene conservar.

Por eso, el objetivo no debería ser simplemente encontrar **la colonia más mansa**, sino identificar aquellas que mantienen una defensividad suficientemente baja, **junto con el resto de las características que interesan en el apiario**.

La evidencia disponible muestra, por tanto, que la elevada defensividad no es una condición inmodificable de las abejas africanizadas. Existe variación dentro de estas poblaciones, y esa variación puede aprovecharse mediante la selección. Lo importante es entender que el resultado dependerá tanto de las colonias que decidimos reproducir como de los zánganos presentes en la población y de mantener la selección durante varias generaciones.

Una población africanizada puede seguir adaptándose a su entorno y, al mismo tiempo, volverse cada vez más manejable.

## ¿Cómo se identifican las abejas africanizadas?

Una abeja africanizada no puede identificarse con seguridad únicamente por su color, tamaño o comportamiento. Aunque algunas características son más frecuentes en determinadas poblaciones, existe suficiente variación y mezcla genética como para que ninguna de ellas sirva como señal definitiva.

En promedio, las abejas africanizadas suelen ser algo más pequeñas que muchas poblaciones europeas y pueden presentar diferencias en la forma de las alas y en otras estructuras corporales. Sin embargo, esas diferencias se observan al comparar grupos de abejas y al analizar conjuntamente varias medidas. No significa que podamos observar una abeja individual y determinar con certeza su origen.

Lo mismo ocurre con el comportamiento.

Una colonia muy defensiva puede ser africanizada, pero la defensividad no demuestra su ancestralidad. Dentro de las poblaciones africanizadas, algunas colonias son mucho más mansas que otras y, además, el comportamiento puede variar según la época del año, el estado de la colonia y las condiciones ambientales.

Por tanto, **una colonia mansa no necesariamente es europea y una colonia muy defensiva no necesariamente puede clasificarse como africanizada solo por ese comportamiento**.

### La morfometría permite hacer una primera clasificación

Durante décadas, uno de los principales métodos utilizados para identificar poblaciones africanizadas fue la morfometría. Consiste en medir las características corporales de varias obreras y comparar los resultados con poblaciones de referencia conocidas.

Entre las medidas utilizadas se encuentran el tamaño de las alas, de las patas y de algunas estructuras abdominales. Los métodos actuales pueden analizar, además, la posición de los puntos de cruce de las venas de las alas, lo que permite comparar su forma con una precisión mucho mayor.

Cuando se estudian poblaciones bien diferenciadas, estos métodos pueden ofrecer clasificaciones muy precisas. Sin embargo, su precisión disminuye al trabajar con poblaciones con una mezcla genética significativa.

Esta limitación tiene sentido.

Las poblaciones americanas no están formadas por dos grupos perfectamente separados —europeas por un lado y africanizadas por otro—, sino por diferentes combinaciones de ancestralidad que varían según la región. Una colonia puede presentar características intermedias y no encajar claramente en ninguno de los grupos de referencia.

Por eso no existe una medida universal del ala, del cuerpo o del color que permita establecer una frontera exacta entre una abeja europea y una africanizada.

| Método | Qué puede indicar | Principal limitación |
| --- | --- | --- |
| Apariencia, color o tamaño | Puede sugerir algunas características poblacionales | Existe gran solapamiento entre poblaciones |
| Comportamiento defensivo | Permite evaluar qué tan manejable es una colonia | No demuestra su ancestralidad |
| Morfometría | Afinidad con poblaciones de referencia a partir de características corporales | Pierde precisión en poblaciones muy mezcladas |
| ADN mitocondrial | El origen del linaje materno | Solo informa sobre la línea materna |
| Marcadores del ADN nuclear | La composición de ancestralidades presente en el genoma | Requiere análisis genético especializado |

### El ADN mitocondrial solo cuenta una parte de la historia

Otra herramienta utilizada para estudiar la africanización es el ADN mitocondrial.

Este ADN se transmite prácticamente siempre de la madre a sus descendientes. Por eso puede utilizarse para determinar a qué linaje materno pertenece una colonia.

Pero conocer el linaje materno no equivale a conocer toda su composición genética.

Por ejemplo, una reina con ADN mitocondrial europeo puede aparearse con zánganos africanizados. Sus hijas conservarán el ADN mitocondrial de la madre, pero una parte importante de su ADN nuclear procederá de esos zánganos. Si este proceso se mantiene durante varias generaciones, la colonia puede conservar un linaje materno europeo mientras que gran parte de su genoma nuclear tiene ancestralidad africana.

También puede ocurrir lo contrario.

Por eso, **el ADN mitocondrial no permite determinar qué proporción de ancestralidad africana o europea tiene una colonia**.

Hay además otro detalle importante. Algunos linajes mitocondriales clasificados como africanos no pertenecen exclusivamente a *Apis mellifera scutellata*. También aparecen de forma natural en otras poblaciones, entre ellas algunas de la península ibérica. Por tanto, encontrar un linaje mitocondrial africano tampoco implica automáticamente que estemos ante una abeja africanizada descendiente de las poblaciones introducidas en Brasil.

### El ADN nuclear permite estudiar mejor la ancestralidad

Cuando el objetivo es conocer qué proporción del genoma procede de diferentes poblaciones, resulta más informativo analizar el ADN nuclear.

Actualmente existen conjuntos de marcadores genéticos distribuidos en distintos cromosomas que permiten estimar en qué medida la composición genética de una abeja se aproxima a la de poblaciones africanas o europeas.

La diferencia con el ADN mitocondrial es fundamental.

El ADN mitocondrial nos informa principalmente sobre **la línea materna**.

Los marcadores nucleares permiten estudiar **la mezcla genética presente a lo largo de todo el genoma**.

Sin embargo, incluso con estas herramientas, surge una dificultad conceptual: no existe un punto biológico exacto en el que una población deje de ser europea y pase a ser africanizada.

En distintos lugares de América se han encontrado poblaciones con porcentajes diferentes de ancestralidad africana. Incluso dentro de un mismo país, esas proporciones pueden variar según la altitud, el clima, la historia de la población y el flujo de genes provenientes de otras regiones.

Por eso, la africanización se entiende mejor como un **continuo**** de mezcla genética** que como dos categorías completamente separadas.

Los métodos de diagnóstico pueden establecer límites para clasificar muestras como europeas, africanizadas o intermedias, pero esos límites son criterios construidos para facilitar una decisión. No representan una frontera natural en el genoma.

### Entonces, ¿qué significa identificar una abeja africanizada?

Depende de la pregunta que queramos responder.

Si queremos saber si una colonia se parece morfológicamente a determinadas poblaciones, la morfometría puede bastar.

Si queremos conocer su linaje materno, podemos analizar el ADN mitocondrial.

Si necesitamos estimar su ancestralidad genética con mayor precisión, tendremos que analizar marcadores del ADN nuclear.

Pero ninguna de estas pruebas nos dice automáticamente si esa colonia será mansa, productiva, resistente a enfermedades o adecuada para nuestro sistema de manejo.

Para el apicultor, esta diferencia es especialmente importante. En una región donde las poblaciones africanizadas llevan muchas generaciones establecidas, conocer exactamente qué porcentaje de ancestralidad africana tiene una colonia puede ser menos útil para el trabajo diario que evaluar las características que realmente afectan al manejo: su defensividad, productividad, comportamiento de enjambrazón, estado sanitario y adaptación al ambiente.

## Implicaciones para el apicultor

Trabajar con abejas africanizadas no implica manejar todas las colonias como si fueran iguales. Dentro de una misma población puede haber diferencias importantes en la defensividad, la productividad, el comportamiento de enjambrazón y el estado sanitario.

Por eso, para el manejo diario resulta más útil observar cómo se comporta cada colonia que intentar definirla únicamente por su porcentaje de ancestralidad africana.

Una colonia puede ser claramente africanizada y mantenerse dentro de un nivel de defensividad manejable. Otra, en el mismo apiario, puede reaccionar de manera mucho más intensa. Esa diferencia debe formar parte de las decisiones de manejo.

### No conviene perpetuar colonias excesivamente defensivas

La elevada defensividad no debe aceptarse como una característica inevitable de las poblaciones africanizadas.

Si una colonia responde de manera repetidamente excesiva y representa un problema para [trabajar con seguridad](https://www.apiculturaespecializada.com/blog/primeros-auxilios-en-apicultura), mantenerla y reproducirla contribuye a perpetuar ese comportamiento dentro del apiario.

Una opción es sustituir su reina por otra procedente de material más manejable. Sin embargo, el cambio de comportamiento no será inmediato.

Las obreras adultas presentes antes del recambio seguirán formando parte de la colonia durante varias semanas. La modificación del comportamiento se verá progresivamente a medida que las hijas de la nueva reina sustituyan a la población anterior.

Además, conviene comprobar posteriormente que la nueva reina continúa presente. En poblaciones africanizadas puede ocurrir que una reina introducida sea reemplazada con el tiempo, lo que puede modificar nuevamente la genética de la colonia.

Esto tampoco significa que el recambio deba hacerse necesariamente con reinas europeas. En regiones donde las poblaciones africanizadas están ampliamente establecidas, puede ser más conveniente utilizar reinas procedentes de colonias locales que ya combinen baja defensividad con productividad, sanidad y adaptación al ambiente.

### Una colonia puede cambiar temporalmente su respuesta

El comportamiento[ defensivo](https://www.apiculturaespecializada.com/blog/factores-que-influyen-en-el-comportamiento-defensivo-de-las-abejas) tampoco se mantiene igual durante todo el año.

El tamaño y el estado de la colonia, la disponibilidad de recursos, el pillaje, las condiciones ambientales y algunos problemas sanitarios pueden modificar la intensidad con la que responde ante una perturbación.

Esto significa que una colonia que normalmente resulta manejable puede reaccionar con mayor intensidad en determinados momentos.

Durante periodos de escasez, por ejemplo, puede aumentar el riesgo de pillaje entre las colonias. En esas condiciones, las abejas guardianas intensifican la defensa de la entrada y algunas colonias pueden volverse temporalmente más reactivas.

Por eso, una respuesta defensiva elevada observada durante una visita no debería interpretarse automáticamente como un cambio genético. Conviene considerar primero qué está ocurriendo en la colonia y en el ambiente.

Pero tampoco debe utilizarse el ambiente para justificar indefinidamente una colonia que presenta un comportamiento excesivamente defensivo de forma reiterada.

### El manejo puede reducir la intensidad de la respuesta, pero tiene límites

La forma en que se trabaja una colonia influye en cómo se desarrolla su respuesta defensiva.

El humo puede ayudar a moderar la comunicación de alarma durante la manipulación, y trabajar con movimientos controlados reduce las perturbaciones innecesarias. Golpes sobre las cajas, vibraciones o manipulaciones prolongadas pueden producir el efecto contrario.

Sin embargo, estas herramientas tienen un límite.

**El buen manejo puede facilitar el trabajo con una colonia defensiva, pero no debería utilizarse para compensar permanentemente una colonia cuyo comportamiento representa un riesgo.**

Tampoco existe una hora del día ni una condición meteorológica que garantice que todas las poblaciones africanizadas sean más mansas. Las condiciones ambientales pueden modificar la respuesta, pero el efecto no es idéntico entre regiones, temporadas ni apiarios.

La experiencia con la propia población sigue siendo importante para determinar en qué condiciones resulta más conveniente realizar ciertas intervenciones.

### La ubicación del apiario forma parte del manejo

Cuando una colonia puede movilizar rápidamente a muchas abejas defensoras, la ubicación del apiario cobra aún más importancia.

No basta con pensar en el acceso, las floraciones o la disponibilidad de agua. También hay que considerar quién puede encontrarse cerca de las colonias y qué posibilidades tiene de alejarse si se produce una respuesta defensiva intensa.

Personas, caminos transitados, viviendas, instalaciones ganaderas y animales confinados pueden convertir una reacción que, dentro del apiario, sería controlable en un problema mucho mayor.

Por eso conviene utilizar barreras naturales o artificiales cuando sean necesarias y mantener los apiarios alejados de lugares donde una reacción defensiva pueda afectar a terceros.

La distancia concreta dependerá del terreno, del uso del espacio y de la normativa local. No existe una cifra universal aplicable a todos los apiarios.

### Manejar africanizadas no significa aceptar cualquier nivel de defensividad

Las poblaciones africanizadas pueden conservar características valiosas de adaptación, supervivencia, comportamiento sanitario y aprovechamiento de los ambientes tropicales y subtropicales.

Pero reconocer esas ventajas no obliga a conservar todas las colonias independientemente de su comportamiento.

El manejo puede actuar en dos frentes a la vez: **adaptarse a las características de la población y decidir qué colonias queremos mantener dentro de ella**.

Esa combinación es probablemente una de las diferencias más importantes entre simplemente convivir con una población africanizada y manejarla de manera deliberada.

El objetivo no tiene que ser transformar esas abejas en abejas europeas. Puede consistir en conservar una población adaptada mientras, generación tras generación, se reducen los rasgos que dificultan o ponen en riesgo su manejo.

## Preguntas frecuentes sobre abejas africanizadas

### ¿Cuál es la diferencia entre una abeja africana y una abeja africanizada?

Una abeja africana pertenece a poblaciones o subespecies originarias de África. Las abejas africanizadas, en cambio, son poblaciones americanas que surgieron de la mezcla entre *Apis mellifera scutellata* y abejas de ascendencia europea previamente presentes en el continente.

Por eso, llamar “africanas” a las abejas africanizadas simplifica demasiado su origen genético.

### ¿Todas las abejas africanizadas son agresivas?

No. Dentro de las poblaciones africanizadas, existe una variación considerable entre las colonias.

En promedio, muchas de estas poblaciones presentan una respuesta defensiva más intensa que las de distintas poblaciones europeas, pero eso no significa que todas las colonias reaccionen de la misma manera. Por esta razón, es más preciso hablar de **comportamiento defensivo** que de “agresividad”.

### ¿Cómo saber si una colonia tiene abejas africanizadas?

No puede determinarse con seguridad observando únicamente el color, el tamaño o el comportamiento de las abejas.

La morfometría permite comparar características, como el tamaño y la forma de las alas, con poblaciones de referencia. Cuando se necesita conocer la ancestralidad con mayor precisión, se emplean análisis genéticos, especialmente los marcadores del ADN nuclear.

### ¿Las abejas africanizadas producen miel?

Sí. Las abejas africanizadas producen miel y se utilizan comercialmente en numerosos países de América.

Sin embargo, no puede afirmarse que todas produzcan más o menos miel que las poblaciones europeas en su conjunto. La productividad depende de la genética de la colonia, de las condiciones ambientales, de la disponibilidad de recursos y del manejo.

### ¿Las abejas africanizadas son más resistentes a Varroa?

Algunas poblaciones africanizadas muestran características que les permiten convivir mejor con *Varroa destructor* que determinadas poblaciones europeas.

Eso no significa que cualquier colonia africanizada sea resistente ni que se pueda prescindir del seguimiento de la infestación. La respuesta frente a Varroa también varía entre poblaciones y colonias.

### ¿Se pueden seleccionar abejas africanizadas mansas?

Sí. Dentro de estas poblaciones existe variación heredable en la defensividad, y se ha demostrado que la selección puede reducirla a lo largo de varias generaciones.

El objetivo no debería ser seleccionar únicamente por mansedumbre. También conviene conservar características como la productividad, la sanidad y la adaptación al ambiente.

### ¿La picadura de una abeja africanizada tiene un veneno más potente?

El mayor riesgo de una colonia africanizada muy defensiva no se debe principalmente a que cada abeja tenga un veneno mucho más potente.

La diferencia más importante radica en la respuesta colectiva: algunas colonias pueden movilizar más rápidamente un mayor número de abejas defensoras y mantener la persecución durante más tiempo. Como consecuencia, una persona o un animal puede recibir muchas más picaduras.

## Conclusión

Las abejas africanizadas no forman una población uniforme ni pueden reducirse a la idea de “abejas agresivas”. Son el resultado de décadas de mezcla genética, reproducción abierta, adaptación local y selección natural en ambientes muy diversos del continente americano.

Esa historia explica buena parte de su diversidad actual.

Entre regiones, apiarios e incluso colonias vecinas pueden existir diferencias importantes en la defensividad, la productividad, el comportamiento de enjambrazón, la respuesta frente a *Varroa* y la composición genética. Por eso, hablar de “la abeja africanizada” como si todas compartieran las mismas características conduce con facilidad a conclusiones erróneas.

También explica por qué conocer el origen genético de una colonia no permite predecir automáticamente su comportamiento. La ancestralidad aporta información sobre la población de la que procede, pero el resultado que observa el apicultor depende además de los genes concretos presentes en esa colonia, de los zánganos que participaron en su origen, del ambiente y del manejo.

Para el apicultor, la consecuencia es especialmente importante: **trabajar con poblaciones africanizadas no implica aceptar todas sus características como inmodificables**.

Existe variación dentro de estas poblaciones y esa variación permite identificar colonias más manejables, productivas, sanas o adaptadas. La selección puede reducir la defensividad sin que el objetivo sea sustituir la población local por abejas europeas.

Al mismo tiempo, esa posibilidad no elimina la necesidad de manejar con criterio. Colonias excesivamente defensivas, problemas sanitarios, una mala ubicación del apiario o decisiones de reproducción inconsistentes pueden aumentar innecesariamente los riesgos y dificultar el trabajo.

Entender qué son realmente las abejas africanizadas permite reformular la pregunta.

En lugar de preguntarnos si son “buenas” o “malas”, europeas o africanas, mansas o agresivas, resulta más útil preguntarnos **qué características presenta nuestra población, cuáles queremos conservar y cuáles podemos mejorar mediante el manejo y la selección**.

Ahí es donde la genética deja de ser una etiqueta y empieza a convertirse en una herramienta para tomar mejores decisiones en el apiario.

 

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## Fuentes científicas consultadas

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